El islam tiene un grave problema: jamás conoció la secularización
En el islam se entra, pero jamás se sale. El islam reclama en todo el mundo la libertad de cultos para abrir sus templos, pero la niega en su territorio a las demás religiones. La persecución implacable de las minorías cristianas y judías que por estos años se extiende desde Irak a Turquía, de Nigeria a Libia, da cuenta de la casi nula tolerancia de las sociedades islámicas al ecumenismo religioso, a la tan proclamada convivencia religiosa.
15-01-2015 | Artículos
Por Pablo Díaz de Brito
Por Pablo Díaz de Brito
2015
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